Tendencias generadas por la revolución industrial que nos podrían llevar a un mundo utópico

Nos encontramos sumergidos en plena revolución industrial, originada por la creación de internet, continuada por el desarrollo de block chain, y que será culminada por la sofisticación de la robótica conectada entre sí, que ya está llegando a nuestros móviles, casas y negocios. 

 

Estoy pensando, durante este descanso veraniego en las tendencias sociales, económicas y políticas que traerá esta cuarta revolución industrial a nivel global, para así sustraerme a la problemática del Coronavirus, que quizás no haga más que acelerar algunas de las tendencias de fondo. Se me ocurren las siguientes:

 

- El perfeccionamiento de las maquinas, como ocurrió en anteriores revoluciones industriales, conllevará una mayor eficiencia en el trabajo, es decir una mayor productividad laboral, y por tanto una menor necesidad de trabajar para producir lo mismo y seguir con el mismo nivel de vida.

 

- También es posible que a partir de esta mayor productividad laboral sigamos trabajando lo mismo para producir más.

 

- Sin embargo supongo que al final buscaremos el termino medio como en la anterior revolución. Por ello pienso que en una parte trabajaremos menos (tendremos más vacaciones y tiempo libre), y en otra parte elevaremos nuestra renta. Todo ello visto en un sentido global, ya que habrá grandes diferencias según el tipo de trabajo que se realice. 

 

- Los trabajos de carácter imaginativo (diseñadores, analistas, empresarios) serán los que desde un primer momento conseguirán la elevación de rentas de la que hablamos. El resto, que será la inmensa mayoría de la población, conseguirá elevar su nivel de renta, pero de una forma muy inferior y a más largo plazo.

 

- Estas crecientes diferencias de los niveles de rentan generarán tensiones sociales que se resolverán con un proceso de reestructuración política y social.

 

- En ese proceso de reestructuración tendrá una influencia decisiva el creciente flujo migratorio que actualmente existe desde los paises subdesarrollados a los desarrollados como consecuencia de la popularización de internet en aquellos, que ofrece a sus habitantes información pormenorizada sobre los lujos que disfrutamos en éstos comparados con aquellos.

 

- La única solución a largo plazo para evitar la presión migratoria sobre los países desarrollados será fomentar el desarrollo de los que están en vías de conseguirlo, por medio de políticas que evite el comercio ilegal de armas y los rescates por medio de transferencias y préstamos condicionados a políticas económicas concretas, así como en última instancia la organización de un gobierno mundial eficiente (una remodelación revolucionaria de la ONU) que pueda coordinar todo esto y fomentar la estabilidad política y económica de la mayoría de las regiones.

 

- A lo expuesto en el párrafo anterior ayudará los avances en los procesos de información que conlleva la revolución industrial, pero aún así harán falta décadas e incluso siglos para conseguirlo de forma eficiente. Por eso mientras se consigue, estimo que la presión migratoria traerá procesos políticos y económicos traumáticos de difícil predicción y que podrían llegar a ser equiparables con hechos históricos de la talla de la Revolución Francesa o la caída del Imperio Romano.

 

- Antes de que esos procesos traumáticos pudieran llegar a ocurrir, una persona que viva en un país desarrollado tendrá posibilidad de subsistir trabajando muy poco (quizás una tercera parte de la jornada laboral actual, siempre que ya disponga de vivienda propia), ya que los suministros básicos y los alimentos tendrán un coste marginal cercano a cero (Jeremy Rifkin "La sociedad de coste marginal cero: el Internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo"). El coste más elevado que esa persona tendría que afrontar sería el de los impuestos para acometer los servicios públicos que mantengan la organización, la justicia, la sanidad y el orden en su entorno local, nacional y muncial, servicios que aunque se verían abaratados por los beneficios de la robotica conectada entre sí, tendrían un coste marginal que no siempre tendería a cero.

 

- Si por el contrario nos situamos en momentos muy posteriores a los hechos traumáticos referidos dos párrafos más arriba, en un momento en el que la estabilidad política y económica vuelva al planeta, quizás sea oportuno predecir que las necesidades de trabajo para subsistir sean aún menores. Quiero decir con esto que en el caso hipotético de que los países subdesarrollados se equiparasen en nivel de estabilidad política y económica a los que ahora están desarrollados, y siempre que todos fuésemos  respetuosos con la escasez de recursos del planeta por medio de impuestos recaudados por un gobierno mundial y que se desarrollasen definitivamente fuentes de energía casi inagotables como la fusión nuclear que ya está en investigación, las necesidades de trabajo global se verían aún más reducidas como consecuencia de la explosión productiva del planeta, lo que llevaría a límites ahora insospechados en lo referente a la posibilidad de vivir sin necesidad de trabajar en exceso.

 

- En un mundo utópico en el que no fuese necesario trabajar en exceso para poder vivir, las necesidades de crecimiento personal y progreso social se podrían cubrir por medio de actividades deportivas, artísticas, empresariales, o benéficas, según los gustos, inquietudes y capacidades del individuo. Desde mi punto de vista las transformaciones sociales que darían lugar a este mundo utópico no estarían vinculadas a teorías marxistas que eliminaran las diferencias económicas entre individuos, sino más bien al contrario a teorías capitalistas reformadas con mejoras en los procesos de la información que socabaran la corrupción institucional, y que fomentaran el progreso ecónomico personal en base a parámetros meritocráticos. Al fin y al cabo ha sido el capitalismo el que mayores avances ha conseguido en mejoras del nivel de vida y reducción de la jornada laboral.

 

En resumen, aunque tenemos que pasar por grandes reestructuraciones políticas, sociales y económicas, seguramente traumáticas, y de nivel mundial, estoy convencido de que hay una tendencia de fondo que acabará llevándonos dentro de muchos años, seguramente siglos, a que los robots trabajen por nosotros, a que haya fuentes de energía casi inagotables y gratuitas, y a que, en consecuencia, el trabajo que tengamos que realizar para subsistir sea muy reducido. De esa forma la mayor parte de nuestro tiempo lo podremos dedicar al ocio. Pero también tendremos la opción de salir del nivel de simple subsistencia realizando durante ese tiempo sobrante actividades que desarrollen nuestras preferencias personales y que si finalmente derivan en casos de éxito, empresarial, artístico o deportivo, nos permitan progresar económicamente. Será el gran regalo que la humanidad le habrá hecho a las generaciones venideras por medio de su trabajo y su capacidad de innovación. 

 

Cuestión distinta sería determinar si el gran regalo podría estar envenenado, para lo que quizás nos arrojase luz la lectura del tercer capítulo del Génesis.